Estas tres palabras describen una misma línea de tiempo, pero cosas distintas en ella.

Menopausia es un punto: la última regla de la vida. Tiene una propiedad sorprendente — se reconoce solo en retrospectiva. Nadie sabe «hoy tengo mi menopausia»; se sabe solo cuando, tras alguna regla, han pasado 12 meses consecutivos sin ningún sangrado (y no hay otra explicación para esa pausa, como el efecto de medicamentos). Entonces aquella regla resulta haber sido la última. Lo más frecuente es que ocurra entre los 45 y los 55 años — pero la edad por sí sola no decide nada.

Perimenopausia es el periodo de cambios de transición en torno a ese punto — normalmente varios años, de duración distinta en cada mujer. La primera señal perceptible suele ser (aunque no siempre) un cambio en el ritmo de las reglas: se vuelven menos frecuentes, más seguidas, distintas de lo habitual; en algunas mujeres cesan de golpe, sin «aviso». En este tiempo pueden aparecer también otras molestias — les dedicamos artículos aparte.

Posmenopausia es toda la vida después de la menopausia — el tiempo que empieza tras esos 12 meses sin regla. No es «el fin del tema»: a la salud en esos años le dedicamos un artículo aparte.

¿Para qué conocer estos términos? Por dos razones prácticas. Primera, facilitan la conversación — «creo que estoy en la perimenopausia, mis reglas se han desajustado» dice a un médico más que un genérico «algo está pasando». Segunda, marcan una línea de seguridad importante: si han pasado 12 meses o más desde tu última regla, comunica a un médico cualquier sangrado o manchado — pide cita lo antes posible, también tras un único episodio pequeño. Y si las molestias de los años de transición te dificultan la vida — eso también es tema para una consulta, sin esperar «a que pase».

Fuentes: [1] WHO — Menopause (fact sheet); [2] NHS inform — Menopause.